domingo, 6 de abril de 2014

EL JERTE. ©PIPO FERNÁNDEZ






























En la villa de Jerte el viajero   podrá visitar la Plaza de la Independencia con sus soportales; en sus alrededores veremos la Iglesia de la Asunción, la Torre separada, balconadas, casas típicas, casa parroquial, el conjunto antiguo…; la Ermita Santo Cristo del Amparo (con talla barroca de Martínez Montañés); calleja de “Los Bueyes”; la piscina natural; el parque del Nogalón y la calle Ramón Cepeda con casas de estilo popular y señorial con escudos de granito.

Iglesia parroquial católica de Nuestra Señora de la Asunción, en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, Diócesis de Plasencia, Arciprestazgo de Cabezuela del Valle.
En Otoño disfrutaremos del cambio de color de los bosques de castaños, robles, chopos y ¡cómo no! de los cerezos. Contemplaremos la recogida de los frutos como las castañas y después a comerlas asadas (“calbotes”) al lado de una buena lumbre con buena compañía, ayudándonos con un buen trago de “gloria” o de “vino arropado”. Recorreremos los magníficos parajes de estas tierras. Por Todos los Santos (1 de noviembre) es típico salir al campo, en cuadrillas, para asar los “calbotes”.
En la Primavera tenemos el espectáculo de los miles y miles de cerezos en flor. Impresionante. La Fiesta del Cerezo en flor se celebra a finales de marzo. Se recomienda reservar alojamiento con antelación. En está estación también podemos disfrutar de la Semana Santa. Degustaremos los típicos dulces como huesillos, cañas, e ir al campo a merendar un estupendo “hornazo”.

En Verano, es un lugar ideal para pasar las vacaciones; las razones: su clima de montaña y sus frescas aguas cristalinas. Los amantes de la pesca pueden disfrutar de su deporte favorito en las corrientes fluviales de sus ríos. Es la época de la recolección de las cerezas, la reina es la variedad conocida como “picota”. Se comercializa bajo la Denominación de Origen “Cereza del Jerte”. Disfrutaremos de la fiesta veraniega en honor del Cristo del Amparo y San Gil. Saborearemos los peces fritos, la morcilla gorda, las orejas de cerdo adobadas y el ponche. Veremos atravesar el pueblo de Jerte a las ovejas trashumantes que se dirigen a sus lugares de verano.
Hasta 1492 contó con una comunidad judía, con categoría de aljama, subordinada a la de Cabezuela del Valle.
A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituyó en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en Partido Judicial de Jarandilla. En el censo de 1842 contaba con 200 hogares y 1096 vecinos

Entorno espectacular
La principal vía de comunicaciones para acceder a esta zona es la N-110, que une Plasencia con Ávila, a través del Puerto de Tornavacas, desde cuya cumbre podemos contemplar el sorprendente paisaje que ofrece este valle.

Jerte tiene el título de "Población con mayor número de bares por habitante", siendo la proporción de 1 bar por cada 36 habitantes.
Muy famosas Las Cerezas del Valle del Jerte, también conocidas vulgarmente como picotas,

En cualquier ocasión el valle tiene su magia, pero son especiales sus otoños cuando miles de cerezos enrojecidos tiñen de fuego sus laderas. Tal es la belleza de este singular árbol que, en el mes de abril cuando las nieves comienzan a retirarse, su blanca floración inunda todo el valle produciendo un efecto óptico difícil de olvidar para el visitante.
Ofrece al visitante una alternancia paisajística, dándole la posibilidad de reencontrarse con la naturaleza, pudiendo recorrer las innumerables gargantas que descienden abruptamente desde las montañas o internarse en sus frondosos bosques.