domingo, 17 de noviembre de 2013

Magda Berus. Pipo Fernandez©

'Baby Blues' es el primer trabajo cinematográfico de Magda Berus. «Fue un proceso de casting muy extraño», explica la actriz. «Estaba viendo un programa musical en la televisión, cuando vi un anuncio que pedía nuevas caras para embarcarse en una película», añade. Fue así como se enteró del proyecto de Roslaniec. «Envié una fotografía para probar suerte porque en el casting se pedían varias personas. Tras un segundo casting, fue la propia directora la que me llamó y me dijo que era la protagonista, lo que me sorprendió aún más porque yo nunca había hecho nada relacionado con el cine», recuerda. Con el elenco ya seleccionado, el proceso de rodaje fue largo. «Antes de empezar, Katarzyna -la directora-, estuvo seis meses con nosotros para enseñarnos la base de la actuación y a meternos en la piel de los personajes», explica la actriz, que señala que al principio le costó mucho meterse en su personaje. «Quise mantener las distancias con Natalia porque no me gustaba su personalidad y, además, no entendía sus actos». Fue la directora quien la aconsenjó dejar de lado los juicios de valor y centrarse únicamente en ser como era Natalia.
'Baby Blues', presentado en los festivales de Toronto y Berlín, fue bien acogida por la crítica. No ocurrió lo mismo en Polonia, el país que la vio nacer. «Su reacción fue muy extraña, unos decían que no era una situación real, otros que los jóvenes no parecían polacos y que ni siquiera iban vestidos como tal», explica Berus, quien manifiesta que el valor de la película no está centrado únicamente en cómo son o no los jóvenes, sino «en el amor, la necesidad de afecto y las relaciones humanas». Un dato curioso marcó también las críticas de la sociedad polaca respecto a 'Baby Blues'. «A los seis meses de finalizar el rodaje, salió en la prensa polaca un caso semejante de una madre que mataba a su bebé, por lo que nos acusaron de copia, pero nosotros lo habíamos hecho antes», remarca Berus.
Una película la suya cuyo final despierta dispares sentimientos en los espectadores. Para unos es feliz, mientras que para su protagonista, entre otros, «es horrible». De hecho, apuesta a que Natalia ni siquiera aprendió la lección, pero bueno, «la vida siempre sigue, aunque hayas hecho algo terriblemente malo».
Tras estrenar la que se convirtió en su primera obra cinematográfica, Magda Berus recibió una llamada de otro director polaco y grabó una película a medio camino entre España y Polonia. Ahora espera más llamadas pero «sin obsesionarse porque lleguen rápido». Mientras tanto, aprovecha el tiempo libre para perfeccionar sus dotes en la interpretación.

EL COMERCIO